El Largo Camino






A lo largo de mi vida, la que no es muy larga, he podido experimentar muchas y variadas sensaciones. He experimentado ser el primero y el último en los estudios, he vivido el dulce sabor de ser campeón y la amarga sensación de ser derrotado en el deporte.
vergüenza de salir a la calle así.
Cuando joven, viviendo la educación media, sentí los primeros latidos del corazón, sentí que la vida comenzaba a tener un significado, más allá de sólo terminar el cuarto medio, sentía las ganas de ser alguien en la vida.
amor, el mismo que siento hoy después de 10 años. Sentí lo que es capaz de hacer y dejar el ser humano por otros. Volví a sentir la alegría de ser el primero y la pena de ser el último.
Al querer entrar en mi vida profesional, sentí la decepción de no poder luchar por un puesto de trabajo con igualdad de condiciones, sentí que el tener un apellido, un contacto o venir de una determinada universidad era más importante que las ganas y la entrega. Sentía que nunca llegaría mi hora. Pero también sentí la fuerza que tiene tomar una gran decisión en tu vida. Quería sentir lo que era vivir en el extranjero y logré
sentirlo, he sentido lo mismo que han sentido ustedes estando lejos de sus hogares, amigos y familias.
Me he sentido culpable de muchas cosas y he sentido orgullo de haber hecho otras cuantas. He sentido que he provocado sensaciones en la gente, algunas buena, otras malas.
He sentido el dolor de perder ese gran amor y he sentido la esperanza de volver a tenerlo.
una persona inútil, no importa lo inteligente que me digan que soy, sigo sintiéndome inútil.
No me siento tonto, porque sé que no lo soy, no es necesario que me lo digan, tampoco soy un maestro ni un genio, solo soy un hombre que lucha 24 horas al día en una sociedad que, si bien te da oportunidades, pocas veces valora el tener ganas, energía, y el querer aprender.
Hoy mi rumbo vuelve a cambiar, hoy sólo me queda seguir sintiéndome inútil en este trabajo por otras 6 semanas o hasta no encontrar otro distinto donde sentirme inútil nuevamente.
Por fin es Viernes. Esta semana no he dormido muy bien, tengo muchas cosas en mi cabeza, pienso miles de cosas a la vez, si me darán sponsor, mi viaje a Chile, mi regreso a Australia, los pasajes, el equipaje, quiero vender mi auto, vender mi laptop, comprarme un laptop nuevo, dejar la casa en Agosto, buscar otra casa cuando vuelva, volver a Mount Gambier o volver a Adelaide, mi futuro, lo que quiero hacer, lo que puedo hacer, lo que me dejan hacer.
Por otro lado esta la soledad, pero no hablo de esa soledad física ni tampoco de la romántica, hablo de esa soledad emocional, no hablo de esa soledad que se siente, hablo de esa soledad que se vive, esa que no se va ni con amigos, ni con gente a tu lado, ni con llamadas por teléfono. Esa soledad que llega para quedarse un buen tiempo junto a mi, pero que en realidad ya estaba conmigo y me había dejado por un tiempo.
Por otro lado quiero mi oportunidad, esa oportunidad que todos queremos alguna vez en la vida, esa oportunidad que es tan esquiva y que a veces cuesta toda la vida tenerla. Siempre me preguntan que quiero o porque vine a estas tierras y siempre digo que vine en búsqueda de mi oportunidad. Ya dejé una buena oportunidad en Chile por venir aquí la primera vez y dejé otra en Nueva Zelanda por volver por segunda vez.
He estado nervioso todo el día, a penas llegué a las 7:30 am me dijeron que hoy tendría una prueba de conocimientos generales, todo esto como parte del proceso de perfeccionamiento del departamento de ingeniería, donde yo trabajo.
Esta es una de las respuestas de un compañero de trabajo, la cago el hueon inteligente, a mi no se me habría ocurrido